mercredi 13 août 2008

+ FRANZ KAFKA y PRAGA

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¿Os suenan los nombres de Berta Suttner, Jaroslav Heyroský, Greta y Karl Cori, Jaroslav Seifert,…? Son escritores y científicos que alcanzaron en su día el Premio Nobel en diferentes modalidades.

¿Y Jan Neruda, poeta y cuentista que inspiró el seudónimo a Pablo Neruda y autor de Cuentos de Malá Strana, nombre de un tranquilo barrio praguense, cuya calle principal lleva hoy su nombre?

Quizás nos suene más a todos el poeta universal Rainer María Rilke.

Todos ellos tienen en común que han nacido en la ciudad de Praga.

Pero hay alguien que está en todas partes en Praga, que nació también en Praga, de quien hemos sabido con el paso de los años que se apoderó del espíritu de la ciudad y viceversa, que amó y odió a la ciudad y que habiendo huido de ella para vivir en otro lugar vino a morir en las afueras de Viena, pero está enterrado en Strašnice —uno de los veintidós distritos de Praga—, en el cementerio judío. Ese alguien no es otro que Franz Kafka. Y este nombre sí es bien conocido de todos.

Y es bien conocido por que ha sido objeto del interés de investigadores, escritores y lectores comunes y curiosos. Aunque ya me referí al escritor checo en mi artículo Así veo a Kafka, resaltaré aquí exclusivamente las señas que dan forma al binomio Kafka-Praga.

Hay algún ilustre praguense que ha afirmado que Kafka es Praga y Praga es Kafka.

K., sin mencionar la ciudad, nos lleva de la mano en un paseo solitario y nocturno por una Praga gélida y deshabitada a mi parecer en Descripción de una lucha.

Y en un parque de Praga (quizás el Riegrovy Sady), en la Ciudad Vieja, paseando junto a su compañera Dora, encuentra a una niña llorando a lágrima viva que ha perdido su muñeca, y a partir de este simple hecho nos regala la conmovedora historia de La muñeca viajera, que pueden leer íntegra en el artículo citado anteriormente.

Y en El Castillo de Praga, situado en una de las márgenes en que divide el río Moldava a la ciudad se inspiró K. para escribir su relato El castillo.

Y en su conocidísima novela El proceso nos lleva a la catedral (dentro del recinto del Castillo) y uno se hace en ella al leer en el capítulo IX: …Y se metió un pequeño diccionario (de italiano) en el bolsillo. También cogió un álbum de los monumentos artísticos de la ciudad que tenía preparado para el forastero.

Por Max Brod, amigo de Kafka y su albacea testamentario, al que debemos el conocimiento de muchos de sus escritos, sabemos del deambular del escritor por algunos cafés de Praga, cafés literarios, sobre todo por el Café Slavia, en donde prolongaba su estancia durante horas.

Y de su paso por el palacio Golz-Kinský, en que Kafka estudió bachillerato (hoy acoge exposiciones).

Y que en Hotel Archiduque Esteban (actual Europa) hizo la primera lectura pública del relato La condena.

Y que en Praga conoce al gran amor de su vida, Felice Bauer, a la que escribía una carta diaria.

Y que en la ciudad tuvo cinco domicilios diferentes.

Numerosos intelectuales y escritores han realizado estudios y ensayos sobre Kafka. Uno de ellos ha sido Borges, que se ocupó de explicarnos la forma en que escribía Kafka, que aquél llama regresus in infinitum, del que nos dice que es un proceso lógico, aplicado por los escolásticos, basado en los fundamentos filosóficos de las paradojas.

Hemos trazado una serie de conexiones de Kafka con la ciudad de Praga.

Y de la de Praga con Kafka, ¿qué? Praga ha hecho de Kafka un icono, que puede comprobarse fácilmente si se visita la ciudad.

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