samedi 24 janvier 2009

+ POETAS ESPAÑOLES (Rafael Alberti)


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Nació en El Puerto de Santa María (Cádiz) en 1902. Estudió en el Colegio de Jesuitas de su pueblo, y muy joven se trasladó a Madrid, donde sintió la vocación de la pintura, llegando a presentar una exposición de sus cuadros en el Ateneo madrileño.
En 1924 publicó su primer libro, Marinero en tierra, que obtuvo al año siguiente el Premio Nacional de Literatura.

En 1930 se casó con la escritora María Teresa León. En 1931 se afilia al Partido Comunista, y en 1934 funda, con su mujer, la revista revolucionaria «Octubre».

Durante la guerra civil participa activamente en la lucha del lado republicano. Dirige la revista «El Mono Azul» y es secretario de la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

Al terminar la guerra se exilia a Buenos Aires, donde nace, un año después, su hija Aitana. De 1951 a 1955, viajes a la Unión Soviética y a los países socialistas. En 1957 lo hace a China. En 1965 abandonó Buenos Aires y se trasladó a Roma hasta 1977, año en que regresó a España, tras su largo exilio. Falleció en su ciudad en 1999.

Su poesía pasó por diversas etapas a lo largo de su larga vida: neopopulismo, gongorismo, surrealismo, poesía política y poesía de la nostalgia.

Además de Marinero en tierra y sin tratar de ser exhaustivos, encontramos entre sus obras las siguientes:

El alba del alhelí
Cal y canto
Sobre los ángeles
Entre el clavel y la espada
Baladas y canciones del Paraná
Abierto a todas horas
Desprecio y maravilla
Roma, peligro para caminantes.


Dejamos a continuación una pequeña muestra de algunos de sus poemas más conocidos y populares y de otros no tanto. Todos rebozan calidad poética.

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el ancla una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento la vela!

(De ‘Marinero en tierra’).

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Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

(De ‘Entre el clavel y la espada’).

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Perdido está el andaluz
del otro lado del río.
-Río, tú que lo conoces:
¿quién es y por qué se vino?
Vería los olivares
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace siempre junto al río?
Vería el odio, la guerra,
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace solo junto al río?
Veo su rancho de adobe
del otro lado del río.
No veo los olivares
del otro lado del río.
Sólo caballos, caballos,
caballos solos, perdidos.
¡Soledad de un andaluz
del otro lado del río!
¿Qué hará solo ese andaluz
del otro lado del río?

(De ‘Baladas y canciones del Paraná’).

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Tal vez, oh mar, mi voz ya esté cansada
y le empiece a faltar aquella trasparencia,
aquel arranque igual al tuyo, aquello
que era tan parecido a tu oleaje.
Han pasado los años por mí, sus duras olas
han mordido la piedra de mi vida,
y al viento de este ocaso playero ya la miro
doblándose en las húmedas arenas.
Tú, no; tú sigues joven, con esa voz de siempre
y esos ojos azules renovados
que ven hundirse, insomnes, las edades.

(De ‘Poemas de Punta del Este’).

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MI AMANTE lleva grabado,
en el empeine del pie,
el nombre de su adorado.

-Descálzate, amante mía,
deja tus piernas al viento
y echa a nadar tus zapatos
por el agua dulce y fría.

(De ‘Marinero en tierra’).

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...Y YA ESTARÁN los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros,
granito del salinar!

¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!

Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero.

(De ‘Marinero en tierra’).

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EL MAR. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

(De ‘Marinero en tierra’).

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Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

(De ‘Capital de gloria’).

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